Directa al vacío

Voy a intentarlo, aunque sea un salto directo al vacío.
Voy a intentarlo, aunque caiga en un mar de espinas y ortigas.

No puedo estar así… y me jode que hayamos tenido que acabar así.
No puedo estar así… y lo se ahora que lo he perdido. Me reía de la frase “No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”, sabía que tenía algo muy bonito, pero no supe valorar correctamente lo bien que me hacía, el cariño que le tenía… el que me tenía.

Y ahora, después de cuatro días sin dejar de pensar en que me falta su conversación, sus stickers, mis enfados de mentira, nuestros piques sanos me lanzo al vacío.
Después de cuatro días dándome cuenta de que no solo le he decepcionado a él sino a mi misma también, me lanzo al vacío
Después de cuatro días pensando en asumirlo, en aceptarlo, en dejarle vivir, en aprender a vivir con ello, en mirar hacia delante, en hacerme la fuerte… mi muro cae y me lanzo al vacío.

Y mientras me preparo para saltar pienso que no debería decir nada, que debería dejarle tranquilo, que debería intentar seguir a lo mío.
Y mientras me preparo me repito a mi misma que me lo merezco, que merezco incluso menos de lo que me ha dado, que debería dejarlo estar, que debería callarme.

Pero me lanzo. Y me lanzo con la sensación continua de que no va a haber nada en el fondo de la piscina, o que si hay algo va a ser doloroso, negativo y tortuoso.
Me lanzo con temblores, con escalofríos, con el vello erizado, con el miedo encogiéndome el corazón… corazón que ya está encogido por la tristeza, la ruptura, su pérdida.

Y caigo contra un montón de espinas, dolorosas, frustrantes y a la vez realistas espinas. Espinas que me confirman lo que ya sabía: que la incomodidad es mutua, que el dolor es mutuo, pero que no va a cambiar de opinión. Que seguiremos como amigos por mucho que duela, que no tiene previsto cambiar de opinión a corto plazo, que me he quedado sin él.
Y una vez en el pozo hay algo que me extraña: ¿por qué de un día para otro cambia de opinión de esa manera? ¿Por qué antes de “El Incidente” si veía futuro entre nosotros y después ya no? ¿Por qué antes iba a salir todo bien y ahora acabaría todo mal? La falta es grave pero… ¿tanto?
Da igual, acepto mi destino, me quedo en el vacío… pero duele.

E igual que duele se que será duro que pasen los días, que pretendamos ser amigos cuando hay ganas de más, que nos demos abrazos que no acaben en un beso, que no le vaya a contar lo que me pasa porque, a partir de ahora, parecerá que le molesto si hablo mucho con él.
Pero no queda otra, hay que aguantar.

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